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| Mapa de la ruta |
Iniciamos la ruta subiendo por la plaza de toros y pasando luego por las entradas de las urbanizaciones El Picazo y más tarde El Roquedal, para encontrarnos con una caseta de madera abierta. Aquí iniciamos el camino, siguiendo las indicaciones que se irán encontrando a lo largo del mismo. Durante un buen trecho iremos bordeando la sierra de Hoyo a nuestra izquierda. Desde aquí hay una buena vista de Los Picazos (Peña Alonso y Peña del Búho), el Cancho de la Parra (o la Tortuga), y el punto más alto de la Sierra, el Estepar (o la Mira), con 1.402 m. A la derecha, se observa el monte de El Pardo y la ciudad de Madrid.
Siguiendo el cordal de la Sierra, podemos tratar de localizar un buen ejemplar de pino piñonero, altivo y desafiante, ante miles de encinas y enebros. Se identifica fácilmente porque llega un momento en que el pino se recorta contra el cielo.
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| Vista de la Sierra con pino piñonero recortado contra el cielo |
Un poco más adelante, merece la pena desviarse para acercarse a unas rocas en las que se descubrirán las antiguas canteras de pórfidos, ahora llenas de agua. (FOTO 1)
Esta zona tiene diversas formaciones graníticas que merecen nuestra atención, como una gran piedra que muchos llaman “el casco romano” por su apariencia.
El Descansadero de la Praderuela es la entrada al Monte Ejido y otro punto significativo en el trazado. Caminando por esta zona, más adelante, encontramos un soberbio ejemplar de alcornoque (FOTO 3) y unas amplias lanchas de piedra; la zona constituye un excelente mirador y una buena opción para hacer una parada. Hacia el sur se ve todo el monte de El Pardo y Madrid; girando hacia el este y si hay buena visibilidad, Fuencarral, San Sebastián de los Reyes, Tres Cantos, Colmenar Viejo... continuando el giro, y mucho más cerca, la Academia de Ingenieros y terreno militar. En el norte, el collado de la Torrecilla, donde la sierra de Hoyo va decayendo en altura, y hacia el oeste vamos reconociendo el resto de la sierra hasta terminar en los Picazos. Al suroeste en un alto se yergue el palacio del Canto del Pico, en Torrelodones. (FOTO 4)
Pasada la mitad de la ruta, se cruza el Arroyo Trofas, uno de los dos arroyos permanentes del municipio, así como los restos de unos antiguos decorados de cine, en el camino hacia las grandes peñas de Las Machorras, para finalizar en el mismo punto en que comenzó.
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| Foto 2: Cantera de pórfidos |
Flora
La vegetación que aparece en Hoyo de Manzanares está formada, en su mayor parte, por bosques, aunque también aparecen matorrales y pastizales. Entre las especies forestales, junto con la encina (Quercu ilex), destacan los alcornoques (Quercus suber), una de las joyas ecológicas del municipio, ya que se trata de una de las formaciones de esta especie de mayor altitud de toda la Península Ibérica, situándose por encima de los 1.100 mts. Otra especie muy frecuente, sobre todo al sur del casco urbano, es el enebro de la miera (Juniperus oxycedrus). En las zonas cercanas a los arroyos, abundan los fresnos (Fraxinus Angustifolia).
En zonas donde el bosque ha sido más degradado, hay grandes extensiones de jara pringosa (Cistus ladanifer), que comparte terreno con diversas especies de aromáticas, como el cantueso (Lavandula stoechas) (FOTO 5), el romero (Rosmarinus officinalis) y tomillo (Thymus spp).
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| Foto 3: Un ejemplar de alcornoque |
Fauna
Las aves son las especies faunísticas más visibles, y es frecuente contemplar bandadas de rabilargos (Cyanopica cyanus), tipo de córvido con poblaciones únicamente en zonas de la Península y en China. También abundan las rapaces, como el buitre leonado (Gyps fulvus), que vienen desde las cercanas cumbres de la sierra de Guadarrama. Asimismo, con un poco de suerte, podrán contemplarse ejemplares de águila calzada (Hieraaetus pennatus), águila imperial (Aquila heliaca), ratoneros (Buteo buteo) y milanos (Milvus spp.). Además, en primavera/verano son frecuentes las abubillas (Upupa epops) y los coloristas abejarucos (Merops apiaster).
Entre los mamíferos, abunda el jabalí (Sus scrofa), del que encontraremos numerosas hozaduras. Se podrán ver también conejos (Oryctolagus cunniculus) y algún zorro (Vulpes vulpes). Más difíciles de contemplar son las ginetas (Genetta genetta), infatigables cazadoras nocturnas de ratones de campo (Apodemus sylvaticus) y lirones caretos (Eliomys quercinus).
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| Foto 4: Puente de Rolinares |
Asimismo, Hoyo de Manzanares es una zona particularmente rica en anfibios, por las numerosas charcas temporales que se forman al pie de la Sierra. Destaca la rana común (Rana perezzi), sapo común (Bufo bufo), sapo corredor (Bufo calamita), sapo de espuelas (Pelobates cultripes), tritón pigmeo (Triturus marmoratus), gallipato (Pleurodeles walti) y sapo partero (Alytes cisternasii).
Recomendaciones y buenas prácticas
-Antes de iniciar el recorrido conviene saber por dónde discurre y las dificultades que puede presentar. La Oficina Municipal de Turismo les asesorará gustosamente.
-No olvide ponerse un calzado adecuado y llevar agua, sobre todo en verano.
-No arranque plantas ni moleste a la fauna silvestre o al ganado doméstico. Recuerde que las rocas sirven de refugio a multitud de especies, no las recoja ni deteriore.
-No deje basura en el campo; lleve una bolsa y deposítela al final del recorrido en los contenedores de residuos.
-No salirse de las pistas y sendas señalizadas.
-No está permitido hacer fuego ni acampar.
-Procure no hacer ruido en el monte que pueda perturbar a sus habitantes.
-Recuerde: si tiene alguna emergencia llame al teléfono 112.
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| Foto 5: El cantueso es una especie muy abundante |
Precauciones
-Se recomienda tener en cuenta las épocas hábiles de caza. Asimismo, es obligatorio llevar a los perros controlados.
-Acercarse con precaución a las canteras, hay riesgo de caída.
© Gustavo González y Felipe Moreno






