Salimos de la Plaza del Ayuntamiento de Hoyo de Manzanares para enfilar por el Paseo Mayor en dirección a la Plaza de la Cruz, la Avenida de los Cantazos y, finalmente, giramos por la calle Cayetano Ruiz, donde desaparece el asfalto para entrar en un camino de tierra (y escombros y cascotes de los que cierta gente se deshace allí mismo con la excusa de arreglar los baches del camino), por el que ya salimos del casco urbano entrando en la zona conocida cono La Tejera (9’).
Dejando la urbanización "Serranía de Hoyo", de construcciones de color verde, a la izquierda, subimos por una senda que al tiempo es arroyo en temporada lluviosa, donde se ven al principio algunos "circuitos" de bicicleta realizados por los chavales, y, entre encinas y enebros, llegamos a la Pradera de Matarrubia (7').
Debemos continuar andando derechos, atravesando la pradera y entrando en una senda estrecha, que se mete entre dos canchales de piedra, y que enseguida nos hace desembocar en un camino más ancho y evidente, en una zona más llana y con restos de aparentes construcciones de ladrillo desperdigadas por toda la zona: son "Los Decorados", antiguos estudios de cine donde se rodaron infinidad de películas hace tiempo, y de las que los vecinos de cierta edad nos podrán contar mil anécdotas (3').
Tomamos ese camino a la izquierda, y poco después sale otro a la derecha, que seguimos (rectos saldríamos hacia la carretera), dirigiéndonos hacia una casa de ladrillo visto, que dejamos a la izquierda y llegamos a la zona más baja del camino, habitualmente encharcada o al menos embarrada, mientras que en verano la conoceremos por ser la única zona arenosa en el camino (6').
En este punto torcemos a la izquierda, por una senda apenas marcada, pero no tengamos miedo de perdernos: imaginemos que somos agua y dejémonos "escurrir" por el itinerario natural. De esta forma dejamos la casa otra vez a la izquierda, atravesamos un camino, y nos encaminamos sin error en dirección al Barranco de las Joyas. Si nos fijamos pronto veremos a nuestra izquierda una cantera abandonada, muestra de uno de los oficios más antiguos y típicos de la zona, actividad ahora prohibida por el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares (5').
Un poco más tarde, y también a la izquierda, otra cantera abandonada y el valle lleno de jóvenes enebros que se abre dejándonos ver la carretera que pronto cruzaremos y la urbanización Las Colinas. Ascendemos una cuesta mínima y enseguida llegamos al pinar del Berzalejo, ya pegando con la carretera, habilitado por cierto como zona recreativa, con mesas, bancos, columpios. (8').
En este punto cruzamos la carretera y nos dirigimos hacia la izquierda unos metros para rodear la finca con valla de piedra que nos hemos encontrado enfrente. Cuando esta valla nos lo permite, giramos hacia la derecha entrando en el Cordel de Cerrastrilleros, ya en un camino bien evidente (o varios paralelos), en ligera ascensión al final de la cual veremos a la izquierda una charca o los restos de ella si osamos realizar esta ruta en pleno verano (5').
De repente el camino se convierte en muchos, al poco de comenzar a descender. Seguimos por el que está situado entre dos líneas de postes y que se dirige inequívocamente al fondo de una vaguada, en dirección a Torrelodones y todavía cerca de la carretera. Atravesamos al llegar a la vaguada el arroyo de Carboneros, uno de los protagonistas principales de nuestra ruta, y del que sin embargo ahora nos alejamos momentáneamente, subiendo por el camino hasta encontrarnos a la izquierda, poco antes de llegar a la carretera, un cartel blanco y cuadrado avisándonos de los límites de una finca privada (10').
Aquí giramos a la izquierda entrando en una senda que pasa cerca del citado cartel y va dejando la citada finca, sin vallar, a la derecha, mientras que por la izquierda se nos van acercando el vallecillo que forma el Carboneros y una línea de alta tensión que hemos cruzado poco antes. Pronto la senda pasa justo por debajo de una de estas torres de alta tensión, popularmente conocidas como "Mazingers" (7').
Durante un corto trecho la senda sigue por debajo de la línea, hasta que ambas penetran en el término de Torrelodones, por la finca "Cantos Negros", protegida con una valla, rota por los motoristas poco respetuosos. Nosotros respetamos la propiedad privada y no atravesamos esta valla, girando hacia la izquierda por una senda ya muy poco marcada, que va descendiendo (pasando al lado de restos de líneas eléctricas que operarios también poco respetuosos abandonaron allí hace años) en dirección al arroyo, hasta llegar al mismo cauce, justo al lado de un gran enebro (13').
Este tramo discurre por un lugar de gran valor ecológico, en el que es muy fácil observar, además de puestos de caza, ramas de enebros o encinas descortezados por la acción de los ciervos, que frotan sus cuernas contra ellas, o troncos de árboles desgastados por los jabalís, que también gustan de rascarse en ellos. Por supuesto, huellas, hozaduras, excrementos, madrigueras de conejo. Sólo hay que fijarse un poco para notar la presencia de infinidad de animales, aunque la mayoría no se dejen ver fácilmente.
Aunque perdiésemos la senda en ocasiones, no es posible la pérdida, ya que vamos bajando el arroyo por su margen derecho, salvando un enebro muerto y que atraviesa la senda, y disfrutando de los canchales y restos de antiguas construcciones de antiguas minas que se ven en la orilla opuesta, hasta llegar donde el Carboneros desemboca en el Arroyo de Trofas (15').
Cruzamos primero el Carboneros, del que nos despedimos, y seguimos un corto tramo aguas arriba del Trofas, antes de pasar a su orilla izquierda (derecha según nuestro punto de vista). Hay planeado un puente pero mientras tanto cruzaremos por donde podamos, mejor o peor según cómo baje el arroyo, pero con precaución: hace muchos años que el colector de aguas residuales de Hoyo parece un colador, y vierte directamente al arroyo, sin pasar por la depuradora.
Una vez hemos cruzado la senda continúa arroyo arriba, pasando entre viejos y grandes ejemplares de enebro, hasta que nos encontramos con otro pequeño arroyo que viene a tributar al Trofas, y que comenzamos a seguir sin cruzar, por su margen izquierda que es la derecha según nuestro sentido de la marcha (5').
Al poco una vieja y oxidada valla metálica se nos une por la derecha: es la linde de la finca "La Espuma"; continuando entre ella y el arroyo seguimos encontrando muestras de la vida salvaje: revolcaderos de jabalí, madrigueras de conejo, alguna zorrera. Hasta que la valla de "La Espuma" se une con la de "El Pendolero", obligándonos a iniciar una corta aunque fuerte ascensión hacia la izquierda (13').
La subida es dura, pero muy corta, y en apenas tres o cuatro minutos la valla de "El Pendolero" gira 90º hacia la derecha, y nosotros con ella, entre jaras y en dirección a un transformador que nos deja, nada más sobrepasarlo, en el Camino de El Pardo, al lado de una de las entradas a la finca (8').
Tomamos el camino a la izquierda y enseguida vemos la Sierra de Hoyo al frente y en tramos la de Guadarrama detrás. Ésta será la dirección principal a partir de ahora, de vuelta al pueblo. A los cinco minutos aproximadamente el camino realiza una curva a la izquierda y poco después desembocamos en una pista de tierra ancha y recién arreglada (febrero 2004), que tomamos a la izquierda (9').
Ahora, el tramo final de vuelta al pueblo coincide con una ruta ya publicada en este mismo periódico hace unos meses (la ruta del arroyo Manina). Nada más sobrepasar el gran y casi famoso enebro (que son tres) que dejamos a la izquierda abandonamos la pista y entramos a la derecha en el camino que, tras sobrepasar una señal de prohibido el paso a vehículos, nos sube hacia la majada del Romero, donde podremos volver a apreciar las señales de la antigua actividad de cantería (6').
Al final de la subida, nos encontramos una bifurcación que tomamos a la izquierda, alejándonos de las formaciones rocosas e internándonos en una zona bastante abierta. Poco a poco el camino va girando hacia la derecha, hasta encaminarse en dirección a la sierra; atrás van quedando Las Colinas y varios caminos que se nos unen por la izquierda. Dejamos cerca una valla de piedra a la derecha y luego otra a la izquierda que suele tener caballos (10').
Siguiendo siempre en dirección al pueblo y a la sierra, se nos une una valla de piedra por la izquierda: la finca "Quo Vadis". Sobrepasamos en la valla un mojón de Monte de Utilidad Pública (MUP 104) y tras subir una ligera pendiente llegamos a un enebro en muy mal estado, solitario, al lado de una bifurcación (10').
Desde aquí tenemos ya a la vista la urbanización Cerca Morra, hacia la que nos dirigimos bajando hacia el puente Rolinares, y emprendemos una ligera subida en dirección a la urbanización, enfilando hacia la parte derecha de la misma, para tomar la calle El Empedrado, por la que nos dirigimos hacia el centro de Hoyo, subiendo la calle Frontera, cruzando la carretera ya en el pueblo y llegando en breve a nuestro punto de partida (16').
Gustavo González y Felipe Moreno
